El Club Oricao

Anécdotas y Curiosidades

¿Sabías que...?
En Mayo de 1986 la cuota de sostenimiento costaba Bs. 200.
En la antigua zona de carpas que quedaba donde ahora están las canchas de tenis, los socios colocaban sus carpas y nunca las quitaban, además con toda seguridad.
Antiguamente la playa terminaba aproximadamente donde actualmente quedan los baños auxiliares de la derecha, a partir de ahí era pura piedra, solo estaba el malecón del centro que en la actualidad tiene el toldito.
En los inicios, la carretera pasaba por donde actualmente está el parque infantil detrás del cuarto de las sillas de playa. Era necesario cruzar el río para continuar hacia Chichiriviche.
Antes de emprender la construcción del embaulamiento del río las crecidas se llevaban todo, incluyendo los vehículos.
En Julio de 1988 la Junta Directiva emitió un comunicado informando que el alquiler de las cabañas pasaba de Bs. 175 a Bs. 275. ¡Qué escándalo!
El velero ubicado dentro del restaurant del mismo nombre es un barco real que fue dejado misteriosamente en el club. Se cuenta que posiblemente eran contrabandistas que huían de las autoridades.
En el año 1986 una acción del club costaba Bs. 46.080. Financiada, se pagaba alrededor de Bs. 1.560 mensuales.
En el restaurant La Churuata existía realmente una churuata gigante hecha por indios, donde se hacían la mayoría de los eventos. Durante años fue atendida por Juanita y Agustín. Con el tiempo se deterioró la madera y tuvo que ser desmontada, esperemos que algún día pueda reconstruirse.
La montaña que está detrás de nuestro club colinda con la Colonia Tovar y las montañas del Parque Nacional Henry Pitier, que posee una flora y fauna exuberante.
En los años 80, el concesionario del Coco Bar, Alejandro, se lanzaba en Ikaro desde la montaña que separa al club de Chichiriviche, aterrizaba en la playa. Era un bonito espectáculo. Ahora Alejandro es piloto comercial.
En nuestra playa se puede pescar un Mero de 10 kg o un Jurel de 8 kg. En una ocasión sacaron un Sábalo que pesaba cerca de 100 kg, medía más de 2 m de largo y el pescador tuvo que buscar un camión para llevárselo.
Oricao tenía un empleado vigilante que se llamaba Apolinar, medía más de 2 m. Este negro era muy querido por los socios, se encargaba de cuidar el estacionamiento principal, era nativo de La Florida, cerca de Oricao. Cuentan quienes lo conocían que tenía más de 100 años. Cuando le preguntaban por su secreto, decía que era por el Ron. Que Dios lo tenga en la gloria.
Ober Moreno, el pitcher grandeliga que juega también para Los Leones del Caracas, es socio de Oricao, es hijo de la Sra. Liberdad, muy conocida en el club por sus actividades en el Comité de Damas. Ober correteaba por todo el club cuando era pequeño.